Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Espectáculos escriba una noticia?

“Visa al paraíso” un homenaje a México: Lillian Liberman

26/01/2012 07:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

(Ampliación) * El documental describe en 16 testimonios la labor de Gilberto Bosques, quien salvo a miles del nazismo alemán (Día Mundial del Holocausto, 27 de enero) (Material con apoyo fotográfico) México, 26 Ene. (Notimex).- La cineasta Lillian Liberman, directora de "Visa al paraíso", aseguró que su filme es un homenaje al México que aprendió a amar gracias a sus abuelos y un reconocimiento a un gran ser humano que fue don Gilberto Bosques, un cónsul mexicano que salvó a miles de exiliados españoles y judíos franceses de las garras de nazismo alemán. Liberman adelantó que este viernes participará en un foro del Senado de la República, en el marco de la celebración del Día Mundial de las Víctimas del Holocausto, instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Asimismo, convocó al público a asistir a la exhibición del documental que se efectuará ese mismo día, en una función especial a las 20:00 horas, en el Club Alemán, al sur de la Ciudad de México. "Visa al paraíso" es una narración emotiva de una hora y 40 minutos, en la cual la cineasta describe, con una serie de 16 testimonios, lo realizado por el entonces cónsul mexicano Gilberto Bosques, quien por encomienda del presidente en turno, General Lázaro Cárdenas, acudió al rescate de aquellas personas que tras la derrota en la Guerra Civil contra Francisco Franco debieron cruzar la frontera con Francia para salvar su vida, perseguidos por el fascismo nazi. En entrevista con Notimex, la directora del documental reveló cómo fue su encuentro, por primera vez, con el diplomático mexicano. "Sucedió en su cumpleaños número 100 en una reunión, en su casa de Tetelpan por el rumbo del Desierto de los Leones a la que fui invitada por un amigo y en la que me llamó la atención la presencia de algunas personalidades que rodeaban el entorno del señor Bosques". Dijo que se sorprendió con la llegada al cumpleaños de gente como Ifigenia Navarrete, Arnoldo Martínez Verdugo, Cuauhtémoc Cárdenas, acompañado de su mamá, "gente que respeto mucho, de una izquierda mucho más digna que la que tenemos actualmente". Atraída por la idea de saber más quién era ese hombre, recurrió a Teresa, una de las hijas de don Gilberto, quien radica en Suiza y quien le contó bastante sobre él. "Mi primera reacción fue de incredulidad; pero también de asombro e indignación por desconocer todo eso de ese gran personaje. Me considero una persona sumamente culta, pues mis familiares y yo conocemos la historia de México, pero jamás había escuchado hablar de Gilberto Bosques y eso me alentó a acercarme a él y conocerlo". Según Liberman, es imposible que ese nombre haya permanecido tanto tiempo en la oscuridad y que el grueso de la sociedad mexicana no sepa que existió una personalidad de un ser humano de esa altura. Cuestionada acerca de cómo fue su acercamiento con el cónsul mexicano, señaló que todo se gestó cuando comenzó a hacer las entrevistas y se dio cuenta de la importancia del personaje. Entonces se fue a sentar junto a él para desentrañar el misterioso pasado. "Don Gilberto era un nombre muy sencillo a quien le pregunté si me permitiría hacerle una entrevista; él me respondió: 'Las veces que quieras'". Liberman señaló que fueron ocho veces las que se reunieron en casa del diplomático, con camarógrafo, luces y audio, "íbamos, Francisco Reyes Palma, Mariana Yampolsky, María O'Higgins, algunas veces, y yo, acompañados de Laurita, una de las hijas de don Gilberto, así como Joaquín Urquidi, el asistente de la familia. "En cada sesión, don Gilberto me contó una etapa de su vida, desde la rebelión delahuertista y su infancia, hasta sobre la Revolución en la que participó solamente de manera ideológica no en la trinchera". Agregó que Gilberto Bosques le descubrió su alma y que se abrió a los recuerdos como los momentos en los que contendió dos veces para diputado, a la precandidatura para aspirar a gobernador de Puebla. En cuanto a lo que descubrió en ese hombre, Liberman señaló que lo principal fue su grandeza, a un ser coherente e integro, como aquellas personas del siglo XIX, "más que nada, descubrí a un gran humanista, algo que ha desaparecido en la actualidad". Comentó, que a sus 100 años, don Gilberto Bosques irradiaba pureza y honestidad, valores que ya no se encuentran tan fácilmente. ¿Como reflejas todo ello en el documental? "Transcurrieron 18 años de cuando lo entrevisté, en 1992, hasta cuando hice el documental, sin embargo, nos volvimos muy buenos amigos, pues evidentemente, él percibió un espejo". Lillian dijo que don Gilberto intuyó en ella lo mismo, "porque al igual que él, yo amo a México y creo en los mismos valores que lo impulsaron a actuar cómo se ve en el documental, y por eso me dio la entrevista, pues su hija me comentó que jamás la concedió a nadie más. ¿Qué te comentó acerca de la encomienda que le solicitó el gobierno mexicano en ese entonces? "Se dio porque él y Lázaro Cárdenas eran muy cercanos, aunque antes que Gilberto Bosques estuvo en Francia, Fernando Gamboa, en la época en que Narciso Bassols era el Embajador de México, no recuerdo si era 1937 o 1938". Señaló que se decidió que se enviaran tres barcos: El “Ipanema", el "Mexique" y el "Sinaia", ya que en cada nave se transportaba a mil 500 personas; pero circulaba el rumor de que solamente se estaba trasladando a sus amigos, a los comunistas, "ya sabes las grillas que hay siempre en las izquierdas". Fue así, según Lillian Liberman, que el general Lázaro Cárdenas creyó que necesitaba una persona confiable que tuviera una visión muy amplia de la problemática, además de que don Gilberto era entonces el director del periódico “El Nacional”, en 1938. La cineasta subrayó que como hombre plenamente informado, don Gilberto sabía que se acercaba la guerra y conociendo el "Chimpancé que era Hitler" (sic) era inminente con lo que se iba a enfrentar, entonces Lázaro Cárdenas decidió que fuera él quien tomara las riendas de esa encomienda. "Incluso, don Gilberto negoció que no deseaba ir como embajador, pues sabía que como tal los compromisos a ese nivel son demasiados, y él quería ir a estudiar al Centro Nacional de Research, pero nunca pudo porque al poco tiempo de haber llegado a París estalló la guerra". Lillian dijo que transcurrió el periodo denominado "Rol de guerra" en que Europa sabía que estaba en pie de guerra, pero no acontecía nada. Fue en ese periodo, cuando don Gilberto que radicaba ya en París, y cuando Alemania comenzó a ocupar la capital francesa, que todo mundo se trasladó hacia el sur del país, por lo que ahí estableció el consulado, pero decidió trasladarse a Marsella. Liberman insistió en que él siempre buscó proteger a su familia a la que trasladó a Marsella, en donde se concentraba toda la gente que huía de Hitler, además de que ahí estaba la costa para poder salir. Sin embargo, Lillian comentó que algunos no deseaban abandonar Europa y otros querían incorporarse a los ejércitos de la resistencia, "a todos ellos les extendió la denominada ‘Visa Bosques’, que se inventó simplemente para ‘comprobar’ que México les aseguraba el trabajo, pero no era cierto, el pretexto era para seguir allá por si los agarraba la Gestapo (la policía secreta de Hitler). "Entonces a todos los que les dio la visa y no tenía la certeza de que podía embarcar hacia México los llevó a un sitio seguro y decidió rentar dos castillos al gobierno francés, en Marsella, él no diseñó una estrategia, simplemente fue resolviendo las cosas cómo se iban dando". Liberman calificó a Gilberto Bosques como un maestro de la negociación, "hasta con sus enemigos. Así fue cómo se hizo de esa propiedad, en ruinas, en la periferia de Marsella. "Ahí fue donde metió a la gente que trataba de salvar, además, contó con cierto apoyo del gobierno de Francia que le daba cupones para comida y cuando le sobraban esos documentos los regresaba”. Lillian Liberman explicó que se dio tiempo para hacer la primera transcripción de la entrevista porque se quería empapar de todos los detalles. "En ningún momento pensé en abandonar el documental, sólo hice algunos trabajos de salud para niños, mientras comenzaba el rodaje. Comentó que una de las primeras entrevistas del documental fue a Friedrich Katz, quien le enseñó a hacer un análisis del asunto, pues don Gilberto sólo contó los hechos, pero Katz analizó las circunstancias junto con Fernando Serrano Migallón, Luis Prieto y Pedro Castro. Añadió que al revisar la entrevista encontró huecos en la grabación, por lo que decidió hacer otras entrevistas, para complementar el relato, "sobre todo a aquellos de quienes había hablado don Gilberto y a quienes salvó la vida. "Generalmente fueron personas que salvó, sólo Katz radicaba en Chicago porque estaba allá en la Universidad, pero todos los demás vinieron a México y son ellos quienes describen los hechos. Lo asombroso fue que hablé con los descendientes de aquellos a quienes el cónsul dio una nueva oportunidad de vida, pues muchos de ellos ya habían fallecido". Dijo que aunque todos son mayores, muchos de ellos describen los hechos, desde la Guerra Civil, el cruce por la frontera y hasta su paso por los campos de concentración y su estancia en los castillos de Marsella. Interrogada acerca de algunas anécdotas, Lillian comentó que conserva el testimonio de una persona judía que pasó seis años en los campos de concentración, "era un polaco: Shie Gilbert, quien estuvo en Lotz que el primer campo dentro de la ciudad, para retener a la gente”. Dijo que después de eso los mandan a Auschwitz, haciéndole creer que estaba en Alemania. "Me cuenta desde cómo los separan, y en el momento en que Hitler ve perdida la guerra como los llevan caminando, desde Auschwitz hasta Mauthausen. “Lo asombroso es que Gilbert todavía pasó dos años ahí, donde los querían matar, donde todos duermen con el temor de que no estarán vivos al amanecer. "Una mañana salen de sus barracas y se dan cuenta de que ya no están los alemanes, que todos se han ido. Y es cuando los rescatan los gringos, y curiosamente, el general del ejército estadunidense que los libera es judío y todos comienzan a entonar los himnos de cada país. “Ese fue uno de los momentos más dramáticos. Fue ahí donde comenzamos a recuperar nuestra identidad y espero que la historia de ese señor, Shie Gilbert, pueda en algún momento hacerla película", dijo Liberman. Agregó que todos ellos tienen sus propios tesoros: Fotos y objetos, entre otros, que difícilmente muestran, pero ella les solicitó las que representan lo más valioso, "el documental tiene una enorme carga de todo ello. Me muestran una foto y me explican quiénes son, en dónde están y por qué están ahí”. Insistió en que "Visa al paraíso" tiene muchos niveles de lectura y no porque ella lo buscara sino porque así se dieron las cosas, además, consideró que Lucrecia Gutiérrez, la editora del filme, logró un excelente trabajo. "Cuando vi la película, me sorprendió y eso que la he visto varias veces, pero me llama la atención porque describe cómo viven los niños la guerra", expresó. Otras de las lecturas, agregó la directora, es que el documental define a la Guerra Civil Española como el final de la lucha de las izquierdas en Europa, "lo que más me impresionó es todo lo que aprendí al estar filmándola acerca de los conflictos bélicos y que la Segunda Guerra Mundial fue un ardid contra las izquierdas. "Como verás, Francia e Inglaterra no hicieron nada en muchos años, Estados Unidos no metió un dedo, y al Vaticano ni le importó, nadie hizo nada para detener esa guerra porque les convenía que terminaran con esos movimientos sociales en Europa. "Te das cuenta de porqué dejaron a Hitler que hiciera lo que hizo, todos sabían que era un racista; pudo haber sido una guerra natural, pero eso de que se dejaran que se cometieran asesinatos sistemáticos de más de 11 millones de personas en campos de concentración, creados exclusivamente para aniquilarlos fue demencial. "Lo más triste es que se perdió el humanismo, un valor tan esencial que no se ha recuperado", aseguró. Comentó que durante la hora y 40 minutos que dura el documental hay un testimonio que corresponde a Flory Klapp, una de las entrevistadas, que junto con don Gilberto Bosques son el corazón de la película. Ella es una señora mayor a quien Liberman considera como una imagen de ser divino y gran pureza. Flory me comentó: "Haber entrado al consulado de México en París era como entrar al paraíso". Y que también, al abordar el buque (en Casablanca), que los traería a México, seguía diciendo: "Vamos rumbo al paraíso". Recordó que en una ocasión platicando con su camarógrafo, Jorge Barajas, con quien realmente hizo la película, se preguntaron cuál era el sentido de hacer un documental como éste. "Yo soy descendiente de rusos que llegaron a México en 1926; adoro el país y me entristece ver que los mexicanos no lo amen como yo y eso me desilusiona, al menos, no lo aman como me enseñaron mis abuelos". Añadió que nadie puede imaginarse lo que significó para todas esas personas su llegada a México, luego de estar al borde de la muerte: percibir los olores, los sonidos, el calor y la calidez de aquellas personas que los recibieron y acogieron en este país, fue para ellos el paraíso. Lillian Liberman señaló que agradece que el documental haya estado 10 semanas en Cineteca Nacional, en donde fue visto por una audiencia joven, principalmente, pero que los distribuidores convencionales se nieguen a programarla por no convenir a sus intereses.


Sobre esta noticia

Autor:
Espectáculos (21096 noticias)
Visitas:
191
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Empresas
Organizaciones

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.