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Vivió Chavela Vargas entre el misterio de las chamanas

08/08/2012 05:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aquella noche de hace 15 años en un centro ceremonial del estado mexicano de San Luis Potosí, Chavela Vargas fue investida como “chamana mayor” por la comunidad de huicholes para hacer el bien, para trascender, llevando desde entonces un medallón de chaquira. De esa noche se sabe poco, apenas comentarios sueltos que hizo la chamana sobre la ceremonia y del distintivo que volvió a surgir en sus últimos días, cuando al presentir su desenlace pidió que se lo llevaran al hospital para usarlo al saber que pasaría a otro nivel. El collar, compuesto de chaquira azules, separadas de otras cuentas agujeradas rojas, negras y blancas, que sostienen un medallón con el mismo material y colores, la cantante lo usaba al salir al escenario porque es un amuleto. La chaquira es un material usado por los pueblos indígenas para diseñar artesanías. Las cuentas pueden ser de plástico hasta piedras preciosas, como el jade. Su encuentro con los huicholes, pueblo indígena que vive principalmente en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas y Durango, ocurrió cuando le diagnosticaron una fuerte enfermedad al parecer en el intestino y una mañana decidió recurrir a los curanderos de esa comunidad, quienes luego de un ritual, dice, la sanaron. Los chamanes, en diferentes culturas, son quienes tienen la sabiduría, el contacto con los espíritus, los que sanan a la comunidad, quienes tiene el compromiso de hacer el bien. De acuerdo con María Cortina, quien fue corresponsal de Notimex en El Salvador y Colombia, y plasmado en el libro “Las verdades de Chavela” (Océano, 2009), la cantante recibió su título de chamana en una comunidad huichol de San Luis Potosí. “Fue una ceremonia muy conmovedora. Me preguntaron si estaba preparada para ejercer el chamanismo, les respondí que sí y me dijeron que tenía que utilizar el don para hacer el bien, con respeto y orgullo de ser chamana. Y me comprometí a hacerlo de ese modo”. “Me entregaron un medallón de chaquira que es un amuleto. Desde entonces, cuando salgo al escenario, lo llevo siempre puesto”. “Me hace sentir libertad, orgullo, seguridad. Es como si me cubriera y me descubriera. Me protege y al mismo tiempo me libera. Me abre las alas en el escenario”, relató la intérprete a su biógrafa. Apenas en abril pasado, en la revista semanal “Domingo”, del diario “El Universal”, entrevistada por Laura Castellanos, Chavela mencionó que indígenas la sanaron en su infancia de una enfermedad de los ojos y de la poliomielitis en la finca rural donde creció. Explicó que como mujer de sabiduría la iniciaron en una ceremonia encabezada por chamanes wixárica o huicholes, en el desierto Wirikuta, territorio sagrado. Ahí, le dieron el nombre de Cupaima, que significa en lengua huichol “amiga, hermana que te comprende”. Chavela Vargas mencionó que los chamanes le enseñaron a hablar con las estrellas, la noche, el Chalchi (el cerro verde de Morelos), y a curar el cuerpo y el espíritu. Comentó que si bien la iniciaron en el camino mágico en San Luis Potosí, desde antes se percató de que algo interno luchaba por manifestarse. “Sentía una cosa rara y me dije '¿qué es esto, qué tengo?' Yo no estoy enferma, me siento muy angustiada, ¿qué busco?”. Chavela aseguró que con la ceremonia huichola aprendió que no debía asustarse y a asumir su poder. En otra ocasión refirió que, incluso, llegó a curar a una pequeño que se estaba muriendo, con un preparado de hojas como lo hace el chamán, pero no daba muchos detalles de esto, porque sólo comentaba que al percibir la enfermedad en la gente, curó sin que se dieran cuenta. Días antes de su desenlace, Chavela Vargas pidió a su amiga y escritora María Cortina que le llevaran al hospital su medallón de chaquira que le había regalado los huicholes. “No voy a morir porque soy una chamana y nosotros no morimos, trascendemos”, dijo la mujer del poncho rojo.


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