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Vivir la gracia

19/07/2013 12:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Alguna vez escuché a alguien decir: "¿Sabes cómo hacer sonreír a Dios? Pues, cuéntale tus planes".

Estuve hace unas semanas atrás en Prescott, una hermosa localidad en las montañas de Arizona. Fui invitado por la Arizona Conference a tener un seminario de dos horas diarias para cientos de familias que se reúnen año a año en el campestre anual de dicha conferencia. La tarea para la cual fui invitado incluía dos horas de seminario para las familias en la mañana, y una hora y media de clases para los pastores a comienzos de la tarde, después de almuerzo. Planifiqué mis reuniones, y me hice la expectativa de estar todas las tardes libres, para poder avanzar en las muchas actividades que tengo: Trabajo en un libro de religión para secundaria que me encomendó la División Interamericana en conjunto con la Universidad de Montemorelos; estudio dos posgrados a distancia; trabajo en mis dos próximos libros; escribo todos los días las meditaciones que publico en internet; tengo un compromiso con tres sitios web a los que contribuyo con un artículo semanal; tengo las responsabilidades de mi trabajo y al que tengo que dedicarle tiempo, preparar clases, hacer planificaciones, preparo una semana especial para padres sobre bullying; dirijo dos programas de radio ... etc. Con todo eso en mente, pensé tener una semana con todas las tardes libres para escribir, planificar, hacer guiones de radio, y estudiar. Pero, las cosas fueron diferentes.

La Arizona Conference invitó como oradora para las noches a la Pra. Elizabeth Viera Talbot, una escritora muy talentosa y una oradora muy requerida en muchos lugares por su oratoria fresca y sobre todo, centrada en Jesús. Me había hecho la expectativa de ocupar mis tardes en mis actividades y en las noches, después de la cena, dirigirme al salón de eventos, para escuchar sus predicaciones. No tengo mucha oportunidad de escuchar a otros predicadores, y Elizabeth es una de mis predicadoras preferidas. Pero, las cosas no fueron así, la primera noche predicó Elizabeth, pero al otro día se enfermó gravemente, tanto, que tuvo que volver a su hogar en California.

Después del desayuno vino el encargado, y me pidió si por esa noche podía reemplazar a Elizabeth. Pregunté sobre la temática y me dijo que siguiera el mismo tema que ella presentaría: "Justificación por la fe". Así que esa tarde me la pasé pensando, orando, y escribiendo lo que diría en la noche. Al terminar lo que pensé sería mi única noche de conferencias, se acercó el coordinador y me pidió que hablara la segunda noche, así que al día siguiente mi rutina consistió en lo mismo, seminario, clases y preparación para la noche. Cuando terminé el siguiente día, se me acercó nuevamente y me pidió que siguiera toda la semana hasta el sábado de mañana. Lo hice con gusto, como un desafío, reemplazar a Elizabeth Talbot fue un reto, no creo haberla superado, cada predicador es distinto, y ella, es genial.

¿Por qué cuento todo esto? Simplemente para contar lo que ocurrió el día lunes. El domingo en la tarde tuve libre, para descansar y viajar a Phoenix, porque me esperaban dos días extenuantes grabando programas de televisión para "MAS TV", el canal de televisión de la Arizona Conference. En algún momento, después de almuerzo pedí que me llevaran al ABC para comprar algún libro. En cada ciudad donde estoy compro libros, no sería fiel a mí mismo si no lo hiciera. Cuando estaba en la caja para pagar, junto al Pr. Marín y a Eisen, un gran amigo que Dios me ha regalado en este viaje, el encargado de la tienda me quedó mirando y preguntó en inglés si yo era el que había predicado en la semana. La respuesta del Pr. Marín fue afirmativa, y luego dijo: "¡Qué bien que nos vino a hablar de Jesús! ¡Qué bien que vino a contarnos sobre la gracia!" y luego agregó riéndose, "no es el mensaje que tienen los pastores latinoamericanos, generalmente, no hablan de la gracia ni de Jesús, usted ha sido la excepción".

Todos se rieron, yo también lo hice, pero desde allí no he dejado de pensar en la impresión que ese hombre tiene de nosotros, los latinos, y en particular, de los pastores de estas tierras.

No escribí antes, porque me ha dado vueltas una y otra vez en la cabeza esa idea. ¿Qué ha pasado en nuestras tierras que la gracia parece estar escondida y Jesús no suele ser exaltado suficientemente?

No puedo decir que tengo todas las respuestas, porque muchas cosas para mí son un enigma, pero al menos tengo algunas conclusiones parciales, que tal vez sean la respuesta, o quizá no ande ni cerca, pero como escribir es pensar, lo escribo para ver si pensamos juntos en lo que nos ocurre.

El impacto sociocultural y la Gracia En los países latinos hay una mezcla cultural enorme donde se ha producido un sincretismo entre la mentalidad indígena de los pueblos originarios con ideas venidas de otras latitudes, entre esas, la más importante, es el impacto de la cultura religiosa católica que ha impregnado cada espacio de nuestras realidades culturales. No hay lugar en Latinoamérica donde no exista una capilla católica, aún en los lugares más recónditos de nuestro continente pobre.

Pero no es sólo la existencia de capillas, hay un impacto cultural que se visualiza, se palpa, se huele, se siente en cada rincón y en cada mente latina.

Algunos aspectos que resaltan son la cultura dualista, legado de Agustín de Hipona, Tomás de Aquino y muchos pensadores que la Iglesia Católica reconoce como padres ideológicos. El dualismo nos hace pensar en términos maniqueos, lo bueno es asociado a lo espiritual y lo malo a lo material. En cada acción que realizamos siempre está presente esta dualidad.

El ser humano aparece como una entidad escindida entre el cielo y la tierra, marcado por su doble naturaleza de espíritu encadenado a carne. Solemos hablar de "espiritual", "vida espiritual" y "acciones espirituales", sin darnos cuenta que eso obedece a una cosmovisión filosófica griega y que no tiene nada que ver con la Biblia. Pero es parte de nuestra naturaleza sociocultural, está enraizada en nuestra mente. Pensamos el mundo en términos duales, porque así hemos sido formados, y porque así nos enseñaron desde siempre, no importa que la idea sea absurda y no tenga sentido, la seguimos repitiendo a coro, como si nada. Sin detenernos a pensar si es válida o no, y sin comprender el absurdo de hacer una dualidad en el ser humano que en la práctica no es posible. La Biblia presenta una visión monista, donde no existe la tal visión de mundos opuestos, porque todo lo que somos está conectado a la realidad, no dual, sino integral de la naturaleza humana. Seguimos hablando, por ejemplo, de "almas" y "espíritu" sabiendo que ambos conceptos no son bíblicos, y tampoco lógicos.

Por otro lado, desde siempre, la indulgencia y el ganarse la salvación, ha estado en el mismo corazón de la cultura católica. Todos los días se realizan procesiones y sacrificios, para poder ganar el favor divino. Luego, nos convertimos, conocemos a Cristo, escuchamos hablar de la Gracia, la aceptamos intelectualmente, pero seguimos pensando que de algún modo tenemos que hacernos merecedor de ese magnífico regalo que Dios nos ha dado, introduciendo de algún modo un insulto y una bofetada a la gracia. Creemos en Jesús, pero la norma, la obediencia y la ley ocupan la mayor parte de nuestras predicaciones, haciéndonos contradictorios y de paso, dejando en nuestra mente un conflicto de proporciones que no nos permite comprender la gracia y el amor de Dios.

Y finalmente, aunque no menor, el catolicismo nos ha legado su dualidad eclesiástica de separación entre clero y laicos, haciendo que exista una jerarquía piramidal que ha calado hasta los huesos en nuestra comprensión de la iglesia. Las comunidades cristianas latinoamericanas, más parecen regimientos donde todo está ordenado jerárquicamente y donde los pastores son tratados como sacerdotes, donde su voz no se discute y se la acepta como "única" voz de Dios, porque así hemos sido enseñados, y aunque en la Biblia no existe tal separación, porque todos somos "laos" (1 Pedro 2:9), es decir, todos somos parte del pueblo de Dios, donde no hay lugar para jerarquías ni jefes, porque todos tenemos dones que están al servicio del cuerpo, la única cabeza es Cristo, hay muchos pastores que más bien parecen clérigos o sacerdotes católicos, que ministros al servicio del cuerpo de Cristo. Pero, las tradiciones y legados son difíciles de romper.

Nuestra historia autoritaria y la Gracia Latinoamérica tiene "las venas abiertas" como diría Eduardo Galeano, y ha sido así desde un comienzo, cuando llegaron depredadores con afán de conquista y con total falta de respeto por los valores de nuestras tierras arrasaron con los pueblos originarios y crearon una sociedad a base de sangre y fuego.

Sin embargo, no aprendimos la lección. Nuestra tierra latina parece amar el autoritarismo. El arbitrio y la dictadura aparentemente son parte de nuestra misma esencia. Pensamos que los autoritarismos son la clave. En mis viajes por otras latitudes, más de alguna vez me han dicho: "Necesitamos un Pinochet, como en Chile", y me quedan mirando como extraterrestres, cuando les digo, "no tienen idea de lo que dicen. Mi país ha quedado marcado para el resto de su historia".

El fin no justifica los medios, pero los autoritarios y dictadores que hemos tenido parecen habernos convencido de lo contrario. Así que al final, cuando la razón no sirve, la fuerza se considera legítima, es precisamente, el lema del escudo de mi país, lema del que me avergüenzo pero no puedo evitar que sea repetido semana a semana por miles que lo creen a pie juntillas: "Por la razón o la fuerza", y es esto último lo que ha imperado por siglos.

Pero esa misma forma de ver la realidad, es trasladada a las relaciones, las empresas y la iglesia. Actuar como si se tuviera una razón indiscutible parece ser la tónica. No permitir el disenso ni la deliberación, es pan de todos los días. Ese mal social, que se observa en varios países de la región también se traslada a la religión que es vivida como una cuestión de cúpulas, jerarquías y personas que creen que los puestos religiosos les asignan poder sobre otros, al grado de tomar decisiones que implican algo mucho más poderoso que la vida misma, la libertad de elegir y de conciencia. La libre opinión es vista así como un acto sedicioso, como algo que no debe permitirse en el contexto de una religión que considera que la verdad es propia de un sínodo teologal, y no de los fieles que tiene acceso a la Escritura.

La justificación vista en este contexto autoritario, dualista y de obras En un contexto así algunos valores adquieren más relevancia que otros. La obediencia, nacida en una mentalidad jerarquizada, autoritaria y de vocación verticalista, es exaltada como la máxima expresión de fidelidad. Trasladar el mismo concepto a la religión, es simplemente, un ejercicio sencillo toda vez que eso está en el consiente colectivo que lo acepta como lo normal y lo deseable.

La justificación por obras aparece como lo normal, toda vez que es parte de una cultura que enfoca su atención en hacerse digno de recibir una bendición en base a su conducta. Es una cuestión cultural, pero, fomentado por una cultura de justificación por obras, por esa razón, es tan difícil aceptar que Jesús nos otorga una salvación por gracia. El mismo concepto "gracia" no es tomado en serio, precisamente porque culturalmente parece ser algo imposible.

Por otro lado, se generan compromisos, sumisiones y dependencias impropias, en un contexto donde el clero es visto como "voz de Dios" y el laicado como recipientes pasivos de esa voz, lo que también es impropio desde el punto de vista psicológico y también religioso.

Todo esto crea un clima propicio para que la justificación no se entienda y se caiga en una inversión teológica, poniendo la santificación antes que la justificación, generando una teología de las obras, en vez de una teología de la gracia.

La santificación no es posible sin la justificación (Romanos 6:22). Sin embargo, algunos han invertido el asunto sin darse cuenta de lo que implica. Han llegado a creer que sólo siendo santos llegamos ser justificados, cuando la Biblia dice claramente que hemos sido justificados "sólo por la muerte de Cristo" (Romanos 5:1). Cuando la santificación toma el lugar de la justificación, entonces, la justificación pierde valor y se convierte la existencia en un vivir en base a la acción y la obra que realizamos. El mérito humano se pone por sobre el mérito de Cristo. La obediencia humana se ubica por sobre la gracia de Cristo. De allí a la inquisición, la intolerancia y la persecución de quienes no alcanzan la norma, hay un paso. Es el camino que ha seguido la misma Reforma con Juan Calvino que no dudó en asesinar a detractores; con la Inquisición que asesinó a miles que tenían una perspectiva distinta; con los Puritanos, que no dudaban en quemar a quienes no cumplían el estándar religioso que se consideraba lícito; y la lista, es larga y tristemente macabra.

Hemos llegado a tal punto de distorsión que en la actualidad algunos grupos religiosos miran con recelo y desdén a quienes hablan de la Gracia y la justicia de Cristo, suponiendo que eso es desvirtuar el evangelio, sin entender que hacen precisamente lo contrario, al poner el énfasis en la ley, la obediencia y la norma, lo único que se logra es ensombrecer la figura de Cristo. Su sacrificio pierde sentido, toda vez que llego a creer que necesito ganar su gracia o aprobar la norma, para ser aceptado.

Conclusión La cultura, sin duda, afecta nuestra comprensión de Dios y de la salvación. El contexto socio-cultural latinoamericano nos hace dependientes de una forma de ver la realidad donde el sacrificio, la acción, la obra y la jerarquía aparece como lo más normal del mundo, sin darse cuenta, que es simplemente una distorsión que nos lleva a los más horrendos extremos.

Como nunca el llamado de Pablo a los Gálatas sigue estando vigente en una época donde es tan difícil distinguir el error de la verdad.

"Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud" (Gálatas 5:1).

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez, 2013


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Ángel Núñez (56 noticias)
Fuente:
alpasarlashoras.blogspot.com
Visitas:
267
Tipo:
Reportaje
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