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¿Vivir para morir?

20/07/2018 19:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El deseo innato de seguir viviendo

Después de señalar que Dios “todo lo ha hecho bello a su tiempo”, Salomón aludió al

propósito de Dios al decir: “El tiempo indefinido ha puesto en el corazón de ellos, para

que la humanidad nunca descubra la obra que el Dios verdadero ha hecho desde el

comienzo hasta el fin”. La Versión Moderna traduce dicho versículo de este modo: “Ha

puesto en el corazón de ellos el anhelo por la eternidad; [...] el género humano no

puede entender la obra que ha hecho Dios, desde su principio hasta su fin” (Eclesiastés

3:11).

Sobre este versículo se han escrito ríos de tinta. Pero, más allá de eso, la realidad es

que todos nosotros en uno u otro momento hemos reflexionado en el sentido de la vida

y en lo que nos deparará el futuro. Históricamente, el hombre siempre se ha resistido a

aceptar que la vida consista solo en trabajar sin descanso hasta que llegue el día de la

muerte. Los humanos son los únicos seres vivos en la Tierra capaces de pensar más

allá del presente y meditar en el final de su vida. De hecho, su gran sueño es no tener

que morir nunca. ¿Por qué? Porque, como dice Eclesiastés, Dios “ha puesto en el

corazón de ellos el anhelo por la eternidad”.

Para satisfacer ese deseo, las personas se han planteado en innumerables ocasiones si

existe una vida en el más allá. ¿Y a qué conclusiones han llegado? Algunos opinan que

Tiempo indefinido ha puesto en el corazón

una parte de nuestro ser sigue viviendo cuando morimos. Otros creen que entramos en

un ciclo interminable de reencarnaciones. Y hay quienes defienden que nuestra vida

ya está predeterminada por Dios o por el destino y que no hay forma de cambiarla. Por

desgracia, ninguna de estas explicaciones resulta totalmente satisfactoria. ¿Por qué?

Porque, por mucho que se esfuerce, “la humanidad nunca [descubrirá] la obra que el

Dios verdadero ha hecho desde el comienzo hasta el fin”.

Desde hace siglos, pensadores y filósofos se sienten impotentes por este profundo

conflicto entre el deseo de conocer la respuesta y la incapacidad para obtenerla. Pero

¿quién puso el anhelo por la vida eterna en nuestro corazón? ¿No fue Dios? Entonces,

para averiguar cómo se satisface ese deseo, ¿no sería lógico acudir a él? Recordemos lo

que las Escrituras dicen sobre Jehová: “Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el

deseo de toda cosa viviente” (Salmo 145:16). Por eso, si queremos obtener respuestas

convincentes sobre la vida y la muerte, así como sobre el propósito eterno de Dios,

debemos acudir a su Palabra, la Biblia (Efesios 3:11).

“Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y

hembra los creó.” (Génesis 1:27)

Estas conocidas palabras, que se encuentran al principio de la Biblia, hacen

referencia a algo que Dios “ha hecho bello a su tiempo”: la sobresaliente creación de

dos seres humanos perfectos, Adán y Eva (Eclesiastés 3:11).


Sobre esta noticia

Autor:
Alejandro Castillo (31 noticias)
Visitas:
3621
Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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