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Vivo el legado de Adelina Pitti en voces de Miklosa y Dessay

26/09/2011 04:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La mayor aportación que dejó la cantante Adelina Patti en la evolución vocal de ópera fue su largo reinado como soprano ligera de coloratura, un tipo de voz que aún trabajan la húngara Erika Miklosa y la francesa Natalie Dessay, quien lanzará este año el álbum “Cleopatra”, con las arias de Julio César, de Handel. La voz clara, ágil y maestra de Pitti en el arte de la coloratura, arremetió contra cualquier papel que le presentara la oportunidad de lucir sus trinos, agudos y sobreagudos. Su trayectoria en la ópera la siguieron seis sopranos ligeras más, entre ellas las dos ya mencionadas, quienes respetan el papel pionero de Adelina Juana María Patti, mejor conocida como “La Patti”, nació el 19 de febrero de 1843 en Madrid y murió el 27 de septiembre de 1919. Fue hija del tenor Salvatore Patti y la soprano Caterina Chiesa Berrilli. Se dice que su madre interpretaba a Norma cuando interrumpió su actuación para dar a luz a Adelina. En 1847, se mudó junto con su familia a Nueva York, al barrio del Bronx, donde aún se encuentra la casa en la que creció esta diva de la ópera. La familia, como la de muchos otros cantantes, funcionaba como una verdadera empresa ambulante, su padre y madre eran cantantes, como también sus hermanas Amalia y Carlota, mientras que su hermano Carlo era director. A la edad de seis años comenzó a estudiar canto con su cuñado Maurice Strakosch y, a los ocho, tuvo gran éxito cuando interpretó “Echo Song” y “I am a Bayadere”, de Eckert, en el Tripler’s Hall de Nueva York. Durante algún tiempo se presentó como niña prodigio pero pronto tomó serios estudios de canto con Elisa Valentini, con su hermanastro Ettore Berrilli y con Emmanuele Muzio. Su segundo y definitivo debut lo tuvo en la Academy of Music de New York con “Lucia di Lammermoor”, en noviembre de 1859, con tan sólo 16 años de edad y bajo el seudónimo de “Little Florinda”. En la temporada siguiente pudo presentarse en “Il barbiere di Siviglia”, “Mossé”, “La Sonnambula”, “I Puritani”, “Don Pasquale”, “L’elisir d’amore”, “Don Giovanni” (Zerlina), “La Traviata”, “Rigoletto” y además en “Ernani e Il Trovatore”. La comunidad italiana ya residente en New York la adoptó como su ídolo desde un primer momento y “la Patti” supo utilizar el favor del público para elevarse a un status de estrella. Ese mismo año, 1860, se hizo conocer en varias otras ciudades afianzando su status de estrella emergente. Su voz se extendía en su época de juventud del do4 al fa6, si bien no poseía un volumen descomunal era timbrada e incisiva. Dominaba la técnica de coloratura con pasmosa facilidad, lo que le permitió encarnar con éxito a las heroínas Rossini, Bellini y Donizetti. A la edad de 18 años, en mayo de 1861, fue invitada a presentarse por primera vez en el Covent Garden de Londres, como Amina, en “La Sonnambula” y en donde actuaría por 25 temporadas consecutivas hasta 1886. Ese mismo año se instaló en Londres, para seguir con su participación como Anima en Viena y París. Después le siguieron presentaciones en Madrid, Berlín y San Petersburgo. Un año más tarde se presentó en la Casa Blanca en presencia de Abraham y Mary Lincoln, que estaban de luto por su hijo Willie muerto de tifus. La canción elegida fue “Home Sweet Home”, la cual llevó a las lágrimas a los Lincoln y, se convirtió en uno de los caballos de batalla de la soprano. En los años siguientes su carrera se volvió en un continuo éxito tras éxito. Viajó a Buenos Aires, por todo Estados Unidos y por Europa. Su voz fue madurando y pasó de ser una soprano ligera de coloratura a una lírica neta con un canto más reposado y humano. Así, la soprano incluyó con éxito a heroínas de corte más lírico como Julieta en “Romeo y Julieta” o Marguerite en “Faust” y otras de tipo más dramático como Elvira en “Ernani” y Aida en el estreno de la ópera en Londres. Estuvo presente en varias veladas sabatinas del compositor italiano Gioacchino Rossini (1792 – 1868), además de asistir y cantar, durante la agonía de este artista. Ese mismo año, en 1868, se casó con el Marqués de Caux, escudero del Emperador Napoleón III que era 18 años mayor que ella y con quien estuvo casada por más de 10 años. Se sabe que, con un nombre y una fama ya forjados, “La Patti” puso en práctica su talento para los negocios, que era tanto o más pulido que su talento vocal. Pasó a la historia no sólo como la mejor soprano de su generación sino también como la cantante mejor pagada de la historia. Para 1875 conoció al tenor Ernesto Nicolini y comenzaron a cantar juntos en los diversos “tours” que la soprano organizaba. Ambos se vieron envueltos en un romance que acabó con el matrimonio de “La Patti”. En 1878 compró el castillo de Craig-y-Nos cercano a Abercraf en el sur de Gales por la suma de U$ 5.250. en este lugar vivió con su reciente marido, Nicolini. Su matrimonio se extendió desde 1886 hasta 1898 cuando el tenor falleció. Después, “La Patti” contrajo matrimonio con el barón sueco Rolf Cederström, de 28 años, quien según se dice, era su masajista. En 1897 concluyó su carrera teatral con “La Traviata” y “Lucia di Lammermoor” en Montecarlo aunque haría una última aparición como Rosina en “Il barbiere di Siviglia” pero de manera privada en el teatro de Jean de Reszke en París. Grabó un disco el año de 1905 y la producción de este material se realizó en su castillo, como ella lo deseó. Su gira de despedida por Estados Unidos fue en 1903, se sabe que fue todo un fracaso artístico, pues la voz no era ni la sombra de lo que alguna vez se le conoció aunque la cantante se esmeraba en negarlo siempre. Su último concierto data de 1914 en el Royal Albert Hall de Londres, donde cantó “Voi che sapete” en el curso de una gala destinada a beneficencia de la Cruz Roja. Adelina Patti falleció en su castillo, en la localidad galesa de Brecock, a la edad de 76 años, el 27 de septiembre de 1919, y se encuentra enterrada en el cementerio parisino de Pere Lachaise.

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