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Votar para cambiar o para continuar igual

18/06/2012 16:40 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

El cambio reclama la participación activa de los ciudadanos, antes y después de la elección, para exigir a los representantes políticos que cumplan con su responsabilidad

Cuauhtémoc Mávita E./Periodista

Los partidos, los políticos, las instituciones electorales y el gobierno –por citar algo- insisten en recordarle a la población que el próximo primero de julio no se olvide de depositar su sufragio en las urnas, ya que además de ser un derecho es, en lo inmediato, una manera de participar en política.

Eso es cierto. El voto es una expresión que evidencia la participación ciudadana en un proceso mediante el cual se legitima la fuerza del estado para salvaguardar los derechos de los gobernados. Sin embargo, de los ciudadanos depende si sus derechos se respetan o se violan.

En otras palabras, como bien sustenta Juan Jacobo Rousseau en su Contrato Social: el solo votar no garantiza el respeto ni el buen gobierno; para ello se requiere que los ciudadanos vigilen la actuación de sus gobernantes, evitando que los hombres aún cuando hayan nacido libres vivan como esclavos, lamentándose de sus malos gobernantes.

Ese exhorto, de votar y estar al pendiente del quehacer de los representantes políticos, va dirigido de manera directa a los 84.4 millones de personas mayores de 18 años que están empadronadas, aunque de ellas 79.4 millones solo están registrados en la lista nominal de electores; ya que el resto no recogió ese documento, o bien no renovó su credencial con terminación 03 o son personas fallecidas. Otro dato importante es que de los registrados en la lista nominal el 48.15% son hombres y el 51.85% son mujeres.

Sin embargo, aunque el llamado a votar es permanente, en las últimas cinco elecciones presidenciales un alto porcentaje de la población hace caso omiso, lo cual se ha reflejado que en 1982 el 33.13% se haya abstenido de votar, en tanto que en 1988 lo hizo el 52.58%, en 1994 el 24.15% (uno de los porcentajes más bajos), en 2000 el 36.03% y en 2006 el 41.45%. Esto significa que aproximadamente 40 de cada 100 ciudadanos no acude a los módulos de votación. Este fenómeno podría repetirse en este 2012 a menos que los electores se decidan a sufragar y apostarle, a través del voto, a la continuidad o al cambio en el gobierno.

Estos niveles de abstención tienen varias implicaciones, ya que en principio se corre el riesgo de deslegitimar el triunfo del o los candidatos, aún cuando hayan ganado la elección, ya que en un sistema pluripartidista como el nuestro el sufragio se dispersa. Esto es más notorio cuando la votación es reducida y cerrada entre dos o tres candidatos. Así, un candidato que triunfa con una diferencia mínima a la obtenida por su contrincante, el primer desafío que enfrenta es como sumar a quienes votaron en contra o que se abstuvieron de hacerlo porque no los satisfizo la propuesta de la candidata o candidato.

Lo anterior ha sido muy palpable en el sistema político mexicano. Por eso se vuelve necesario implementar un modelo de elección en que se depure a los que no son oferta para el electorado y que la contienda sea entre aquellos que son competitivos.

Sufragar no implica un cambio en las políticas de gobierno ni mejores niveles de bienestar para todos

Votar no implica un cambio en las políticas

No obstante, aunque votar es un derecho e inclusive una obligación en algunos países, el sufragar no implica un cambio en las políticas de gobierno ni mejores niveles de bienestar para los gobernados. Votar no impacta de manera importante en el contenido de las políticas ni genera beneficios inmediatos para el elector.

El cambio reclama la participación activa de los ciudadanos, antes y después de la elección, para exigir a los representantes políticos que cumplan con su responsabilidad. Para avanzar en esa dirección se requiere establecer mecanismos para que aquellos que no lo hagan puedan ser sometidos al juicio y el desconocimiento ciudadano.

En este sentido, si los ciudadanos se organizan les resultará más fácil llamar a cuentas al político, la clase política o al gobernante que incumpla los compromisos contraídos con ella.

Esto se opone al pensamiento kantiano que sustenta que la presencia ciudadana en el gobierno es nociva, ya que entorpecería su labor y los resultados serían magros. Su visión es correcta en una democracia representativa, pero no en una participativa en la cual es esencial que los gobernados vigilen y exijan la rendición de cuentas. En México se busca construir una democracia participativa, de tal manera que los logros y desaciertos sean responsabilidad de todos.

Por eso, votar es importante, ya que refleja el interés por participar. Y aunque el voto no resuelve los problemas, si da apertura para decidir que candidato puede ser la opción para unificar a los actores sociales y políticos en torno a proyectos de beneficio colectivos. Después viene por añadidura el escrutinio público, dado que un representante político es un servidor público que está al servicio de todos y no de un grupo o “padrino” que los financia o protege.

Mientras, los electores están decepcionados e inconformes por la prevalencia de tantos representantes políticos que en tiempos de campañas electorales prometen mucho pero ya como representantes incumplen todo. En este sentido, votar es importante porque el ciudadano participa en la elección y adquiere el derecho posterior de reclamar se cumpla con honestidad, claridad y transparencia con el pacto acordado.

Si la ciudadanía no se organiza y después de la elección permanece como una entidad pasiva, en cada campaña electoral continuará presenciando la misma comedia e inclusive a los mismos actores solo con un papel diferente.

A menos que a los mexicanos estemos acostumbrados a que los que mecen la cuna en el sistema político continúen dándole a la gente atole con el dedo. Y para atole… ¡Ufff!.

Bueno, pero usted qué opina?


Sobre esta noticia

Autor:
Cuauhtemoc Mavita E. (70 noticias)
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Opinión
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Usuario anónimo (18/06/2012)

Muy bueno su comentario, Maestro, vamos a cifrar nuestra esperanza en la ley de protransparencia y participacion ciudadana que esta ya aprobada, para vigilar el buen desempeño de nuestros gobernantes. Aqui en el mayo ya tenemos un comite. le envio un cordial saludo.