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Yucatán insólito

22/06/2012 18:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Roldan Peniche Barrera

Un "Hotel México", en Mérida, en 1881

Sobre la calle 60, casi justo frente al exedificio del "Diario del Sureste" (donde pronto se instalará don Faulo Sánchez con su gran equipo bibliográfico y hemerográfico) hay un "Hotel México" de una o dos estrellas cuando más. Es un hotel demasiado modesto, muy usado por los vendedores que viajan, y otras personas de escasos recursos. Leyendo la prensa de 1881, nos enteramos que en aquella lejana época existía en la plaza mayor un "Hotel México" que, obviamente, no es el que hoy vemos en la calle 60.

Un profesor italiano se hospedó en élEl 1 de abril de 1881, "La Revista de Mérida" publicó el anuncio del profesor italiano D. Pietro D'Amico: "Ha llegado a esta ciudad y se ofrece al público, con una larga práctica y documentos que lo acredita de felices resultados por la curación de enfermos que se encontraban en el último extremo de su vida, según reza un impreso que tenemos a la vista".

Como se puede ver, D'Amico es en verdad un médico aunque se haga llamar "profesor", pues cura "enfermedades nerviosas, reumáticas y cutáneas, y por medio de una especialidad de su invensión (sic), alivia en pocos días las enfermedades más graves y peligrosas de las señoras que sufren, como dolores de cintura, ataques nerviosos, etc.".

¿Médico humanitario? ¿O simple charlatán?

No contamos con mayor información para certificar si el "profesor" D'Amico es un médico humanitario y generoso o sólo un charlatán de los muchos que recalaban en Yucatán por aquellos días. Sí porque, por una parte, ofrece no aceptar ningún pago hasta que los "los enfermos estén aliviados", además de servir gratis a los pobres. Pero por otra parte, el aseverar que cura a los agonizantes y un sinfín de males prácticamente incurables en esos tiempos, nos lo hace sospechoso, y acaso nuestro querido amigo Juan José Morales, de vivir entonces, lo habría desenmascarado rápidamente como un farsante.

Finalmente repetimos que el profesor D'Amico "vive en el Hotel México, plaza principal" de Mérida.

"Persistencia del tiempo", de Rodrigo OrdóñezLo hemos leído y releído y lo declaramos uno de los libros más logrados en el Yucatán de los últimos años. En estos tiempos de desgastada poesía, de antipoetas clonadores de antipoesía, de ausencia de imágenes y pobre sindéresis, la lectura y relectura de "Persistencia del tiempo" nos devuelve el entusiasmo por la verdadera lírica, por el poema que es drama y tragedia, y nos conmueve con la emoción de la palabra. Rodrigo Ordóñez Sosa se nos da íntegro en este libro que es historia y literatura, rabia y ternura, retrato hablado, agonía y éxtasis; este libro pleno de lucidez que hay que leer con los puños crispados y con un grito que acaso sea el mismo de Munich.

He aquí una breve muestra:

Es imposible discernir el tiempo,

el centinela esparce los segundos en mis costillas,

veinticuatro culatazos cada tres golpes,

en mi vientre el día es un muñón,

una comida sombría

y el sol custodiado por insectos devora su cáscara.

"Persistencia del tiempo" (ICY, 2011) es un inteligente testimonio de Rodrigo Ordóñez Sosa consagrado a la memoria de Efraín Calderón Lara (Charras) a casi 40 años de su brutal asesinato.


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Autor:
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redliterariadelsureste.blogspot.com
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